
Si bien la música forma parte de la tradición de cada país o región (reggae, tango, folklore, rap, polka, salsa, samba, etc. siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en nuestras costumbres.
En estos momentos la música se ha convertido en el principal instrumento de persuasión entre los adolescentes, siendo capaz de influir en nuestras actitudes, en nuestro estado de animo, emociones e incluso en nuestros actos. Se ha calculado que entre los 12 y los 17 años los adolescentes escuchan música durante 10.500 horas, un tiempo solo ligeramente inferior al transcurrido en el colegio.
Hoy la música nos presenta temas que antes no se trataban, como la delincuencia, las drogas, el alcoholismo, el sexo precoz, el satanismo o la violencia. A medida que crecemos adquirimos con ella la independencia, que nos da la potestad de elegir entre todo lo que podamos encontrar en la música, tomando en cuenta que hay diferentes alternativas o modelos respecto a como vestir, como peinarse e incluso como hablar, es increíble pero sin darnos cuenta, ya somos la copia perfecta de nuestro cantante, banda o agrupación del momento.
Y es que nos identificamos tanto con un determinado estilo musical, que puede llevarnos a adoptar de alguna manera el cierto grado de rebelión que contenga, ya sea contra la autoridades del lugar en donde estudiamos o en nuestra propia casa, pero no todo es malo con la música, también podemos usarla como una vía de escape ante conflictos con nuestros padres o también puede estimularnos en nuestros sentimientos de distensión, relax y darnos además seguridad en situaciones y ambientes nuevos.
En conclusión la música es la manera en la que el alma se expresa, siendo esta la forma mas libre para expresar lo que sentimos.
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